MATRIMONIO Y FAMILIA = HIJOS
El
ambiente familiar no es fruto de la casualidad ni de la suerte. Es consecuencia
de las aportaciones de todos los que forman la familia y especialmente de los
padres. Los que integran la familia crean el ambiente y pueden modificarlo y de
la misma manera, el ambiente familiar debe tener la capacidad de modificar las
conductas erróneas de los niños y de potenciar al máximo aquellas que se
consideran correctas.
Para
que el ambiente familiar pueda influir correctamente en las actitudes y
conductas de los niños, es fundamental que los siguientes elementos tengan una
presencia importante y que puedan disfrutar del suficiente espacio:
- AMOR
- AUTORIDAD PARTICIPATIVA
- INTTENCIONALIDAD
- TRATO POSITIVO
- TIEMPO DE CONVIVENCIA
1. AMOR
Que los padres queremos a
nuestros hijos es un hecho evidente. Pero además de decírselo con palabras,
tenemos que demostrar que nos gusta como es, que queremos su
felicidad, que sienta la seguridad que le damos, el apoyo y
el reconocimiento y ayudarle en todo lo que necesite. Y esto se consigue
mediante los pequeños detalles de cada día: mostrando interés
por sus cosas, preguntando, felicitándolo, sabiendo lo
que le gusta e interesa, y mostrándonos comprensivos y pacientes.
2. Autoridad persuasiva
La autoridad sólo tendrá una función educativa correcta si se
ejerce de manera persuasiva cuando los hijos son pequeños, y de manera
participativa cuando ya sean mayores. Difícilmente serán
educativos aquellos mandatos que no vayan precedidos de razones o que no hayan
tenido en cuenta las opiniones y las circunstancias de los hijos.
3. Intencionalidad de la
autoridad
La intencionalidad o la finalidad de
nuestra autoridad y de nuestras relaciones en general. La intencionalidad de
buscar la felicidad y desarrollo pleno de los niños sería la intención
sana, en contrapartida, está el autoritarismo que lleva al uso de la autoridad,
sólo como manejo de poder.
4. Trato positivo
El trato que brindamos a nuestros hijos y a nuestra pareja debe
ser de calidad y positivo, es decir, agradable en las formas y constructivo en
el contenido. Es frecuente que nuestros hijos escuchen de nuestros labios
más críticas que halagos. No debería ser así. Debemos comentar todo lo bueno
que tienen las personas que conviven con nosotros y todo lo positivo de sus
acciones. También podemos y debemos comentar las cosas negativas, pero no
debemos permitir que nuestro afán perfeccionista nos haga ver sólo los defectos
que hay que mejorar. Pensemos que con ello podríamos lesionar gravemente uno de
sus mejores recursos: su autoestima.
5. Tiempo de convivencia
La quinta condición para un buen ambiente familiar es que tengamos
suficiente tiempo para compartir con los hijos. Es necesario que exista tiempo
libre para disfrutar en familia y que permita conocernos los unos a los
otros, explicarnos lo que hacemos, lo que nos gusta y lo que nos
preocupa, y que podamos ayudarnos y pasarlo bien juntos.. El
tiempo de convivencia tiene que ser de calidad, que la atención esté centrada
en tu hijo y eso él lo nota y lo agradece.
Quiero terminar
con una metáfora.
En cierta ocasión,
un viajero que esperaba el tren, se acercó al jefe de la estación que, habiendo
acabado su turno, seguía en la estación cuidando unas flores que adornaban un
parterre de la estación.
- ¿Cuántas
horas trabaja cada día? - Le preguntó con una sonrisa amable.
- Ocho horas
justas - le respondió dejando la regadera y mirando complacido las flores.
- ¿Nunca más
o menos?
- Nunca menos
porque, si no, no podría comprar mis flores y nunca más porque, si no, no
podría disfrutarlas.
Sin
duda la familia se considera como la mejor forma para vivir en asociación, sin
embargo la experiencia no siempre resulta satisfactoria y por ello,
Ackerman la
define como “la unidad básica de desarrollo y experiencia, de realización y de
fracaso y es también la unidad básica
de la enfermedad y la salud”.
Minuchin por su
lado la define como el grupo en el cual el individuo desarrolla sus
sentimientos de identidad y de independencia.
Para Jackson “la
dinámica familiar consiste en un conjunto de fuerzas positivas y negativas que
afectan el comportamiento de cada miembro, haciendo que ésta funcione bien o
mal como unidad”.
Según
Chagoya la dinámica familiar normal “es una mezcla de sentimientos,
comportamientos y expectativas entre cada miembro de la familia, lo cual
permite a cada uno de ellos desarrollarse como individuo y le infunde el
sentimiento de no estar aislado y de poder contar con el apoyo de los demás.
Dise
Satir, que la familia puede ser el sitio donde encontramos apoyo, amor y
comprensión, aun cuando falle todo los demás; el lugar donde podemos
refrescarnos y recuperar energías para enfrentarnos con mayor eficacia al mundo
exterior.
LOS
INVITO A LA REFLEXIÓN DE LAS SIGUIENTES PREGUNTAS:
¿Te
agrada vivir con tu familia en la actualidad?
¿Sientes
que vives con amigos, con personas que te agradan y en quienes confías y
quienes agradas y a su vez confían en ti?
¿Ser
miembro de la familia es divertido y emocionante?
Si
respondes que si a las tres preguntas, vives en una familia nutricia.
Si
respondes no o no mucho, es posible que vivas en una familia que tiene ciertos
conflictos
Familia
conflictiva.
En
estas familias es común que los cuerpos de los miembros manifiesten su
sufrimiento. Los cuerpos se vuelvan
rígidos y tensos o encorvados. Los
rostros parecen ceñudos, tristes o indiferentes como máscaras. Los ojos miran hacia el suelo y más allá de la gente
que está enfrente. Los oídos no escuchan y las voces son ásperas y estridente o
apenas audibles. No hay muestras amistosas entre los miembros individuales, No
existen demostraciones de alegría en la convivencia. La familia parece
permanecer junta por obligación, y unos tratan apenas de tolerar a los demás. A
menudo el humor es caústico, sarcástico, incluso cruel. Los adultos están tan
ocupados en decir a los hijos, y uno a otro, lo que deben y no deben hacer, que
difícilmente se disfrutan como personas. En ciertos grupos familiares la gente
se limita a evitar a los demás; están tan ocupados en el trabajo y sus
actividades fuera de la casa, que rara vez entran en contacto real con los
otros miembros de la familia. Algunos miembros de la familia sólo saben gritar,
atosigar o lloriquear por cualquier
cosa. Otros, en su desesperación, se la pasan lastimando a otros.
Hacemos
una pausa en la cual los invito a que mediten sobre algunas familias conocidas
que encajen en la descripción, aun cuando sea parcialmente, de “conflictivas”.
¿La familia en la que crecieron tiene alguna de estas características: a veces
era fría, opresiva, exageradamente cortés, recelosa, u ocasionaba
confusión? ¿Cuáles son las
características de la familia con la que vive hoy? ¿Puede observar en ella
algún signo de conflicto que antes no hubiera percibido?
Familia
nutricia
En
este tipo de familia se puede ver la vivacidad, naturalidad, sinceridad y amor.
La gente demuestra su afecto, intelectualidad y respeto por la vida. Las
personas demuestran abiertamente su afecto, su dolor y la desaprobación. Los
jóvenes de estas familias no temen correr riesgos; los adultos se dan cuenta de
que, si el joven se arriesga, existe el
peligro de cometer errores y que dichos errores son una base para el
crecimiento. Los jóvenes se sienten una persona por derecho propio, notable,
valorada, amada y comprometida a dar atención, valor y amor a los demás: Se
sienten en libertad de responder con humor y risa cuando es pertinente.
Las
gentes hablan con voces sonoras y claras. Hay cierta fluidez en las relaciones
interpersonales. En estas familias, cuando reina la calma, esta es muy
pacífica, no es la tranquilidad que provoca el miedo y la cautela. Cuando hay
ruido, el sonido es producto de una actividad significativa, no el estruendo
que trata de ahogar las voces de los demás. Cada persona está segura de que tendrá
la oportunidad de ser escuchada. Si no ha llegado aun su momento, esto solo se
debe a que no a habido tiempo y no por falta de amor. Las personas se sienten a
gusto con el contacto físico y las demostraciones de afecto. El amor y el
interés se demuestran hablando abiertamente y escuchando con atención. Siendo
franco y real con los demás y permaneciendo unidos los miembros de la familia.
Los
miembros de una familia nutricia tienen la libertad de comunicar lo que
sienten. Pueden hablar de cualquier cosa: sus desencantos, temores heridas,
enfados, críticas alegrías y logros. )ej, del padre enojado).
Los
padres nutricios comprenden que es inevitable el cambio: los niños pasan de una
etapa a la otra; los adultos nutricios nunca dejan de crecer y adaptarse, y el
mundo que los rodea y saben que el mundo que los rodea jamás detiene su
marcha. Estas personas aceptan que el
cambio es parte de la vida y tratan de aprovecharlo de manera creativa para
hacer que sus familias sean aún más nutricias.
¿Conoces
a alguna familia que pueda recibir el nombre de nutricia, al menos parte del
tiempo? ¿Son frecuentes los momentos en que tu familia es una familia nutricia?
ecopilación
de Mtra. Soledad Medina Rivera
Bibliografía de Virginia Satír