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Aprender a compartir es un
proceso que se va desarrollando con el tiempo y la educación, no
es una característica innata que como seres humanos poseamos, es
algo aprendido. Los niños pequeños tienen un sentido de
posesión diferente, creen que ellos pueden crear objetos y poseerlos,
que todo les pertenece. Este sentimiento de posesión es muy importante
pues les va permitiendo definir su territorio y marcar su esfera de control.
Mientras más pequeños son, más les cuesta compartir,
muchas veces observamos cómo los niños pequeños desean
poseer más objetos, pues esto les da seguridad en ellos mismos
y con su entorno. Y es aquí donde los padres juegan un papel muy
importante, puesto que son el punto de referencia más cercana que
tienen desde los primeros años de vida, y es por eso la importancia
de educarlos con el ejemplo.
Compartir a los padres, es
la experiencia que muchos se enfrentan con el nacimiento del segundo hijo,
en esta etapa los niños suelen hacer más rabietas y demostrar
egoísmo en la mayoría de los casos. Por eso es importante
explicarle al niño que se pueden querer a dos personas de diferente
manera, que en la familia se comparte, y una forma de hacerlo es involucrándolo
con las actividades del nuevo miembro, desde doblar la ropita, hasta traer
el pañal, dependiendo de las capacidades y edad del primer hijo.
En los años de preescolar
a los niños se les enseña a compartir y este aprendizaje
continúa a lo largo de toda la vida escolar. Entre los primeros
años de vida, a los niños le cuesta compartir, es la edad
de “es mío”. A partir de los 3 años es cuando
él empieza a sentir afectos, gustos y comparte algo de lo que le
corresponde.
A partir de los 5 años,
los niños aprenden que compartir es divertido, pues es mejor compartir
un juego o experiencia con alguien de su propia edad.
Entre los 8 y los 10 años
de edad, por lo regular los niños entienden el concepto de compartir,
y es un valor que lo aplican en la casa, en la escuela y en las relaciones
personales.
Entrando a la adolescencia
los niños adquieren un especial interés en ayudar y compartir,
refuerza estos valores estando cerca de tus hijos y participando con ellos
de forma activa, pero sin responsabilizarte de todas sus acciones, que
ellos tomen las decisiones, simplemente sé un pilar y que se apoyen
en ti.
Conforme nuestros hijos crecen,
se va adecuando la forma de compartir, ya que tenga la capacidad de compartir
con sus amigos de sus pertenencias podemos enseñarlo a ayudar con
los más necesitados. Ahora que se acerca Navidad es importante
que le empecemos a inculcar más abiertamente el valor de la generosidad.
Una forma de hacerlo, es limpiando nuestros cuarto, nuestra casa, nuestros
juguetes y separar los que pueda ser utilizado y esté en buen estado,
limpiarlo, ponerlos en bolsa y llevarlos a instituciones donde se les
dé un mejor uso; lo mismo se puede hacer con ropa y objetos escolares.
Este tipo de actividades ayudan a que los niños aprendan a valorar
lo que poseen y a compartir la alegría de otros por recibir algo
que nosotros les otorgamos y a su vez empezarán a tomar conciencia
de las necesidades de los demás.
Es importante ponernos en el
lugar de nuestro hijo y establecer junto con ellos juguetes, juegos o
alguna cosa que él no quiera compartir, en caso de tener visitas
de hijos de nuestros amigos o de algún amigo en especial. Es importante
que él nos explique sus razones y respetarlo, muchas veces es algo
que él desea tener sólo por su valor personal y le preocupa
que le pueda suceder algo, en ese caso es mejor no presionarlo a compartir
y dejarlo solo con los amigos para que él, por si mismo decida
si quiere o no compartirlo más adelante.
En este proceso de compartir,
también existen los límites, el compartir no es dar todo
aquello que tenemos, si no el hacer sentir a la persona que quieres, darle
un poco de lo que posees o de lo que tú eres; esto lo puedes practicar
compartiendo un poco de tu tiempo, de tus pertenencias, de tus alimentos
y que él a su vez la comparta contigo.
¿Cómo puedo hacer
que mi hijo comparta?
- platica la importancia de
compartir y explícale razones lógicas que él pueda
entender.
- En familia hagan actividades
juntos, en donde compartan tiempo, esfuerzo para llegar a una meta común.
- En los juegos con amiguitos
dales un solo material y entre todos lo tienen que utilizar.
- Enséñalos a
manejar el tiempo y los turnos de espera.
- Comparte de tu tiempo y actividades
con ellos.
Un deseo común de todos
los padres es que nuestros hijos crezcan sabiendo como entregarse a los
demás sin esperar nada a cambio, que al compartir nos hacemos mejores
personas, que si todos ponemos un granito de arena podemos hacer grandes
cosas en nuestra familia, en nuestra escuela y comunidad. El camino no
es fácil, pero si todos vivimos la generosidad contribuiremos poco
a poco en hacer un mundo mejor.
Recuerda que el valor generosidad
se basa en el principio de “Dar sin esperar nada a cambio”.
No olvides que un padre y una madre entusiasta, criarán hijos con
las mismas características.
Ten presente que hoy es un
buen día para compartir.
Por: Lic. Carola Clerici Sotomayor
Coordinadora de Orientación
Educativa-Primaria
carolaclerici@hotmail.com
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