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Por: LLI. Claudia Díaz
Córdova
Encargada de Biblioteca Familia
Romero Encinas
Para provocar el interés
por la lectura vamos a orientar, conocer, ayudar, diseñar y jugar.
Estos verbos se convertirán en el reflejo de la tarea del bibliotecario
escolar, quien tiene un rol pedagógico fundamental con características
propias en la vida institucional. Su trabajo supondrá en consecuencia,
tener en cuenta las necesidades y los intereses de los alumnos, trabajar
con los docentes e insertarse en los proyectos de cada institución
para generar estrategias que propicien la lectura y el uso de libros en
la escuela y fuera de ella, comprometiendo, además, la participación
activa de alumnos, docentes y familia.
Para lograr lo anterior hemos
implementado diversos programas de animación a la lectura e intensificado
otros programas ya establecidos, ambos para garantizar la formación
del hábito de lectura en nuestros alumnos y para ser un apoyo para
los maestros.
Uno de nuestros programas
más fuertes es el de Operación Lectura el cual consiste
en 15 minutos de lectura diarios. Este programa iniciará el 6 de
octubre con dos horarios; en primaria de 10:20 a 10:35 y en secundaria
de 11:35 a 11:50. Este programa se apoya a su vez en el librómetro,
que es una especie de termómetro que sirve para presentar los resultados
mensuales de lectura por grado y grupo.
A pesar de que el principal
fruto de la lectura es la lectura en sí misma, con ella se reportan
diversos beneficios tanto personales como sociales, como son:
v Aumento de vocabulario.
v Facilita localizar información
rápidamente.
v Mejora su potencial de retención.
v Habilita su capacidad esquemática,
es decir, habilidad para sintetizar, resumir, elaborar cuadros y mapas
conceptuales de cualquier área del conocimiento humano, no sólo
del español.
v Forma personas críticas
porque pueden enfrentar diversos materiales de lectura y sacar sus propias
conclusiones.
v Eleva sus capacidades lingüísticas
y literarias, esto es, gramaticales, sintácticas, ortográficas
y de estilo, mejorando así, sus ensayos, monografías, investigaciones,
etc.
v Crea un estilo único
de redacción.
v Eleva la imaginación
y con ello su creatividad.
v Los prepara para una educación
de nivel superior, ya que encuentran sentido a la lectura.
Obviamente, crear y conservar
una experiencia de lectura que se comparta y que sea perenne, no debe
enfocarse sólo a la escuela y a sus programas; parte del desarrollo
del niño o de la persona se modela dentro del entorno familiar
y social, esto se resume en lo siguiente: “es importante estimular
el acercamiento del adolescente a la lectura parea desarrollar su capacidad
de comprensión intelectual, presentándole modelos positivos
que reflejen la diversidad del mundo” [1]. Esta tesis se refuerza
con los resultados de un estudio realizado por Kauffman (1987), el cual
encontró que existe una relación inversa entre la conducta
lectora y algunos desórdenes conductuales, tales como la delincuencia
socializada en los jóvenes. Así, la participación
activa de los padres de familia en este ministerio lector resulta primordial.
Dentro de todo este escenario
de promoción de la lectura, se ha vuelto necesario formar usuarios
de biblioteca, esto es, crear una cultura de la biblioteca. La biblioteca,
entonces, se antoja un ambiente propicio y fructífero cuando de
acoger a lectores se trata; y un medio genial para dar vida a nuevas generaciones
de lectores (aunque éstos ya no se cuezan al primer hervor: nunca
se es demasiado viejo para empezar).
“Encuentra la riqueza
en el corazón de un libro”
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