Por: Psic. Luz Haydeé Llamas Meseguer
Coordinadora de Orientación Educativa Preescolar y Primaria
Una emoción la podemos definir con muchas palabras y enredos, pero no
es más que ese sentir en el estómago, en la piel, en el corazón,
músculos tensos, respiración acelerada y sobre todo nuestras expresiones
tienden a cambiar. La emoción no es nada más sentirnos con mucho
entusiasmo y saltar de alegría. Son estados afectivos subjetivos. Respuestas
biológicas, reacciones fisiológicas y funcionales que preparan
al cuerpo para la acción adaptativa.
Según Reeve (1994) existen varias emociones, entre ellas están
rabia, miedo, angustia (o tristeza), alegría, sorpresa y asco.
Es muy probable que desde pequeños se inculque a los niños a
ser “hombres” y no llorar, o a ser “feas” porque están
enojadas, pero… ¿es lo más adecuado?
La respuesta es definitivamente NO.
Desde edades tempranas se puede ayudar a que se desarrollen emocionalmente,
esto quiere decir que los podemos enseñar a reconocer lo que están
sintiendo de manera muy sencilla, identificando la verdadera emoción
con su respectivo nombre. Primero que nada los mayores habrán de funcionar
como un modelo y no esconder el sentimiento del momento. Por ejemplo, si hubo
una discusión de mayores y eso causó angustia o rabia, por lo
general habrá llanto o alguna expresión en nuestros ojos agachados.
Debemos aprender a responder sin fingir, “estoy enojado, estoy triste”
no son necesarias otras explicaciones, en ocasiones los demás no pueden
manejar la situación, pero si se puede entender si alguna emoción
está por el momento.
Funciona por igual con las demás emociones, si algo nos hizo estar alegres
debemos también de expresarlo. Si alguno de ustedes es padre de familia,
tío(a), abuelito(a), etc., y tiene contacto con algunos pequeños,
ayude en su formación emocional, motívelos a que demuestren sus
emociones.
Un ejercicio sencillo para los niños más pequeños, es
dibujarles en una hoja varias caritas con diferentes expresiones faciales, y
a cada una ponerle la emoción que le corresponde, en el momento de un
llanto, alejamiento del grupo o cualquier situación pueden realizar este
ejercicio y mostrárselas, ellos deberán elegir la carita que mas
se les asemeje en ese instante.
Otro muy práctico es realizar las mismas caritas en una cartulina y
recortarlas, pega dos sobres en la pared de su cuarto (también lo pueden
realizar en la recámara de la pareja), en uno irán las caritas
recortadas y el otro vacío, deberán escoger la carita que le corresponda
a ese momento o a ese día para colocarla en el sobre vacío. Así
sabrán cuales son las emociones por las que pasan los niños o
su pareja y trabajar en ellas para hacer el día más confortable.
Recuerden que cuando se llega a la adultez sin este aprendizaje en cuanto a
las emociones, los problemas se vuelven más difíciles de resolver,
y todo por no reconocer las emociones. Muchas veces sentirán ganas de
llorar, o de aventar objetos, amanecer de mal humor, y creerán que no
hay ningún motivo para estarlo.
Aprendan a demostrar lo que sienten, es una tarea difícil, pero no imposible
y sobre todo podemos facilitárselo a otros que apenas comienzan.
Bibliografía
Reeve, Johnmarshall (1994); Motivación y emoción; Madrid; Mac
Graw Hill.
http://www.psicoactiva.com/emocion.htm